Cómo prolongar el tiempo de conservación de la fruta y verdura fresca

¿Alguna vez has tenido que tirar alguna fruta o verdura porque se ha echado a perder antes de tiempo? ¡No te preocupes! Planificando tu menú semanal teniendo en cuenta la durabilidad de cada fruta y verdura (oscila entre 2 y 10 días. Las verduras de hoja verde aguantan un poco menos y es preferible consumirlas antes) y siguiendo estos sencillos trucos, no te volverá a ocurrir:

  • Refrigerar es uno de los principales medios de conservación ya que al disminuir la temperatura aumenta la vida útil, limitando la actividad enzimática, y de los microorganismos, pero, no hace falta refrigerar todas las frutas y verduras: tanto las patatas, las cebollas como los ajos, se echan a perder con el frío. Bastará con mantenerlas en un lugar fresco, seco y alejado de la luz para prologar su vida últil. La mejor opción será guardarlos separados para evitar que los ajos y las cebollas germinen.
  • En el caso de los cítricos, manzanas, peras y tomates (de los que disfrutaremos en verano) no es necesario guardarlos en la nevera, pues pierden aroma y sabor, pero si lo haces, que sea una vez que hayan madurado y colocándolos en los cajones del frigorífico.
  • Es importante recordar que no se deben lavar las frutas y verduras antes de meterlas en el frigorífico, sino justo antes de consumirlas. Si se guardan las verduras húmedas, será más fácil que proliferen los hongos y bacterias.
  • Antes de poner la verdura en la nevera, quítale los restos de tierra, las partes no comestibles, y retira las partes con cortes, marchitadas o zonas demasiado maduras que hayan podido estropearse.
  • Tanto frutas como hortalizas es mejor guardarlas en piezas enteras, con piel, puesto que si se hace en trozos pierden nutrientes con más rapidez.
  • Determinadas hortalizas de hoja como la lechuga, las espinacas, acelgas, alcachofas, apio, zanahorias, coles de Bruselas, etc, pueden conservarse en un envase perforado (para que transpiren). En el caso de que emplees un envase no perforado, deberás controlar la concentración de agua para que no se estropeen (esto puede provocar la aparición de moho).
  • Tanto el brócoli como la coliflor se conservan mejor con su tallo en agua o envueltos en una toalla de papel húmeda. Aunque hay que cambiar regularmente el agua para mantener la máxima frescura merece la pena. También podemos cubrirlo en una envoltura de plástico, pero con algunos agujeros para que el aire pueda entrar en el plástico.

Y tu, ¿tienes algún truco infalible que quieras compartir con nosotros?

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